LA HONESTIDAD ES LA VIRTUD MAYOR

Una persona es honesta cuando es decente, recatada, pudorosa, razonable, justa, recta, honrada. Las diferentes definiciones de honestidad dan cuenta de acciones justas, verdaderas, sin engaño. Honestos son aquellos individuos que no mienten, no hacen trampa, no roban, no manipulan. El concepto de honestidad va más allá. La honestidad incluye la intención que acompaña a la verdad de nuestros actos. Es decir, ser transparente. La persona honesta se encuentra en los niveles superiores del ser. La honestidad es la mayor virtud de todos los valores humanos porque nos permite gozar de excelentes beneficios personales y aun de mayores recompensas para la comunidad y la nación. Es un cimiento sólido para nosotros y la sociedad. Recientemente leí un folleto de Red International Network en donde dice que no se puede separar la verdad de la honestidad, porque la verdad es el resultado de la honestidad. Es una voz dentro de nosotros que nos sugiere la verdad antes que mintamos. Somos nosotros, en defensa propia, los llamados a eliminar cualquier manipulación. Cuando en una sociedad hay vidas honestas, los beneficios son mu- chos: No se gastaría tiempo, ni dinero, ni talento en sofisticados sistemas de seguridad. No habría necesidad de echarle llave a las puertas, ni levantar muros alrededor de los negocios. El número de divorcios des- cendería porque no habría quien hiciera trampa. No se necesitaría mucho de la fuerza policial porque con gente honesta el crimen cesaría; precisamente el crimen es el producto de la deshonestidad, la mentira y el robo. No existiría el tráfico ni el consumo de drogas ilegales. No habría hacinamiento en las cárceles. Las empresas y los negocios tendrían menos supervisión porque los empleados rendirían honestamente. Los estudiantes no copiarían, ni harían fraude y podrían demostrar su esfuerzo basado en la aplicación del conocimiento. Viviríamos de acuerdo con nuestras promesas, cum- pliendo compromisos y resolviendo amigablemente los problemas. Po- dríamos constituir una sociedad basada en la verdad, con menos impuestos y menos trámites burocráticos. Seamos honestos en lo que hacemos, decimos, pensamos y sentimos. No digamos mentiras ni medías verdades. Hay que ser confiables y rectos, es decir, no hacer trampas, no robar, no manipular, no ser solapados, no quedarse callado cuando hay que hablar. Como la honestidad es el núcleo de los valores, todo funciona correctamente cuando la practicamos. En realidad, nunca cambiaremos hasta que vivamos el principio de la honestidad. Marzo 2006.

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