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LA VIDA EN LA CEIBA

Durante su vida en La Ceiba, desde joven comenzó a servir en la Iglesia Católica, descubriendo en el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, un Jesucristo vivo, capaz de transformar el mundo. Desde entonces, Mimí creará un nexo que la llevará por los caminos del servicio como Rollista o conferencista del movimiento, tanto en La Ceiba como lo hará tiempo después en San Pedro Sula al lado del padre José María Palacios, sacerdote entregado al movimiento de Cursillos de Cristiandad. Durante ese tiempo también sirvió en el Movimiento de Jornadas de Juventud en La Ceiba. 
Alternando con sus responsabilidades laborales en Banco Atlántida de La Ceiba, Mimí servía también en la Cruz Roja, llegando a ser Presidenta del Consejo Departamental de la Cruz Roja de Atlántida. También dio su voluntariado en el Club de Leones, en donde fue electa Presidenta del Comité Auxiliar Del Club de Leones de La Ceiba. Mientras tanto la familia crecía y los hijos llenaban de gozo la vida de Mimí y Juan, hasta que finalmente, siguiendo su instinto maternal, renunció a su empleo en el banco para dedicarse a su familia y a una tienda familiar, conocida por distribuir las mejores marcas de perfumería en la ciudad.