¿TOMA ALCOHOL SU HIJO?

Han pasado últimamente muchas fiestas y muchos feriados. Y ya

estamos a la puerta de la Navidad, ocasión propicia también

para celebrar, compartir y alegrarse con los demás.

Sin embargo, dentro de esta alegría encontramos un factor negativo

y es que todas las reuniones, convivios y agasajos giran alrededor del

alcohol. Ya sea que se trate de un nacimiento, bautismo, boda, gra-

duación, cumpleaños, ascenso, defunción, inauguración, presentación,

junta de negocios o acto familiar, todos tienen que ser rociados de esa

droga temible que es el alcohol.

¿Qué es en realidad el alcohol y cuáles son sus consecuencias? El

alcohol, aparte de ser una droga que causa dependencia, es un

depresivo que afecta el sistema nervioso central. La capacidad de

coordinación, de decidir y de juzgar son también dañadas por el uso

del alcohol.

El licor posee un ingrediente llamado elemento iniciador porque, por

lo general, conduce a experimentar otras drogas y de más potencia.

Al uso continuado del alcohol se le llama alcoholismo y se le considera

una enfermedad crónica, ya que produce problemas en el hígado, ce-

rebro, arterias, aparato digestivo y en otras regiones del cuerpo humano,

afectando asimismo la vida familiar, social y económica del alcohólico.

La consecuencia más peligrosa del uso del alcohol en las personas y

especialmente en los jóvenes es esa sensación y justificación de un

comportamiento desinhibido; un falso sentimiento de confianza, de

libertad y de invulnerabilidad que los conduce a descuidar la salud,

seguridad y bienestar propios y de otros.

Por ejemplo, conducir el automóvil después de una fiesta con alco-

hol y querer demostrar el joven sus habilidades como gran deportista.

O terminar una joven con una experiencia sexual que bien puede acabar

con un embarazo no deseado. O el uso y alarde indebido de armas de

fuego. Estos comportamientos sin inhibiciones conllevan a traumas

emocionales, heridas o muerte.

El alcohol es en efecto la principal causa de muerte entre los jóvenes,

abarcando accidentes y suicidios. Y lo más trágico del asunto es que

los jóvenes que toman empiezan a la edad de l2 años, a menudo

influenciados por sus propios padres.

Recientes estadísticas indican que en Honduras el índice de al-

coholismo es de un 95%. Casi todos los hogares hondureños tienen

en menor o mayor grado un problema de alcoholismo. ¡Cuántas veces

hemos visto a una esposa visitar la fábrica o lugar de trabajo de su

esposo, el día lunes, solicitando dinero para poder comprarle leche a

los niños, porque el papá no ha llegado desde el sábado (día de pago)

y anda todavía borracho! ¡Cuántas inasistencias los días lunes se deben

al exceso de alcohol!

Si ver a un alcohólico derrochando el dinero que necesitan su mujer

e hijos para comer es deprimente, cuánto más deprimente es contemplar

a una mujer pasada de copas, hablando sandeces, malas palabras,

incoherente, actuando en forma ilógica e irracional, sin tener noción de

la realidad ni del tiempo y del mal ejemplo para sus hijos. ¡Qué afrenta

contra la dignidad humana!

Además de dar buen ejemplo, ¿cómo pueden los padres ayudar a

los jóvenes a manejar apropiadamente el problema del alcohol?

l) Hable a sus hijos y a otros jóvenes sobre el alcohol y sus efectos,

proporcionándoles información adecuada y ejemplos de otros

adolescentes, si es posible.

2) Conozca las amistades de sus hijos y supervíselos o esté pendiente

de los lugares que visitan. Fíjeles horas, límites y condiciones. No

sucumba a las presiones de sus muchachos.

3) Deles confianza y autoestima a los jóvenes enseñándoles los valores

y bases morales para que puedan tomar decisiones inteligentes sobre

el licor.

4) Interéselos para asistir a Alcohólicos Anónimos o a otros

programas o seminarios especiales para jóvenes y que sirven para

orientar y rehabilitar.

5) Programe reuniones juveniles sin alcohol, con actividades

deportivas, música, baile y conversaciones.

Los padres deben unirse para que sus hijos puedan divertirse

sanamente sin recurrir a esta terrible droga.

Juventud y alcohol no combinan bien. Joven prometedor, no arruine

su vida, evite el alcohol, decídase a decir no... Padre de familia, ayude

a su hijo...

Diciembre l997.

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