TENEMOS PODER CON LAS PALABRAS

Siempre me han gustado las palabras y siento cuán diferente sería el mundo sin las palabras. ¿Cómo se comunicaría el esposo con su esposa, el alumno con su maestro, la madre con su hijo, el político con sus seguidores, el poeta con su amada? Las palabras tienen vida propia y pueden significar muchas cosas. Expresamos nuestros sentimientos y nuestras ideas por medio de las palabras, convirtiéndolas en realidad. Somos lo que hablamos y conocemos a los demás por sus palabras. La vida se enriquece por medio de lo que hablamos. A veces las palabras se nos rebelan y se vuelven contra nosotros. Hay momentos en que no podemos pronunciar o escribir lo que queremos y decimos o escribimos lo que no queremos. Caemos en la trampa de la palabra. Sin embargo, con las palabras hacemos amigos, trabajamos, amamos, nos alimentamos, nos entendemos, vivimos... No hay vida sin palabras. Muchos escritores famosos han escrito sobre las palabras: amamos y herimos con la palabra. Hay palabras opacas, que ocultan intenciones, y hay palabras transparentes. La palabra que no comunica es palabra perdida. La palabra vale tanto como el pan de cada día. La palabra alimenta la amistad. Amamos y herimos con la palabra. La palabra es el arma de los humanos para aproximarse unos a otros. Una palabra hiere más profundamente que una espada. Los hombres que no tienen nada importante que decir, hablan a gritos. Que hablen mal de uno es espantoso, pero hay algo peor: que no hablen. Sea esta la regla de nuestra vida: decir lo que sentimos, sentir lo que decimos. En suma, que la palabra vaya de acuerdo con los hechos. Más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo. La palabra es el arma de los humanos para aproximarse unos a otros.

Muere rápidamente quien no ama, muere lentamente quien no lee, ya está muerto quien no habla. Las palabras están ahí para explicar el significado de las cosas, de manera que el que las escucha entienda dicho significado. El verdadero significado de las cosas se encuentra al decir las mismas cosas con otras palabras. Hablemos todos, dialoguemos y digamos lo que nuestro corazón encierra. Que nuestras palabras sean veraces, sinceras y especialmente que sean positivas, que reflejen esperanza, alegría y confianza. Que nuestras palabras no sirvan para levantar muros, sino puentes para unir pueblos y personas. Usemos palabras para construir, para cambiar, para mejorar, para alimentar a los de nuestro alrededor. Digamos palabras con vida, lindas, llenas de amor y ternura aun a personas que no son de nuestro agrado. Pidamos lo imposible. Tenemos poder con la palabra... Abril 2011.

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