¿POR QUÉ NO HAY PAZ?

Todos los hombres ansiamos la paz desde lo más profundo de

nuestro ser. Pero a veces, y podríamos asegurar que

frecuentemente, ignoramos la naturaleza del bien porque los

caminos que seguimos para alcanzar la paz no son los correctos.

¿Dónde está la paz? ¿Quién no quiere vivir en paz? La humanidad

está en búsqueda febril e incesante de la paz. A lo largo de la historia

de la humanidad ha habido innumerables instancias, tratados, pactos

de paz, pero el mundo sigue sin paz.

¿Por qué no hay paz?

En Honduras estamos viviendo un período difícil, intranquilo, por la

situación política existente y yo me pregunto ¿Quién tiene la culpa?

¿Quiénes fueron los protagonistas? ¿Por qué hemos llegado a esta

situación? Y yo me contesto: Todos somos culpables, los hechores,

los pasivos, los callados, los políticos, los no políticos, los corruptos,

los deshonestos, los infieles, los criminales, los trabajadores, los em-

presarios, los medios de comunicación, las iglesias, los indiferentes,

los maestros, los doctores, los papás, los hijos, los hombres, las muje-

res, todos tenemos culpa, en un menor o mayor grado todos somos

responsables por lo que estamos pasando. Todos hemos contribuido

a este estado de cosas por nuestra actitud distante, indiferente, ajena,

despreocupada, egoísta, fácil; no hemos hecho nuestro deber, nuestra

obligación, no hemos caminado la milla extra, no hemos visto más allá

de nuestras narices. Veamos nuestro interior y encontraremos mucha

culpa en cada uno de nosotros.

No hay paz porque buscamos cada uno nuestra paz, y la búsqueda

egoísta de la paz provoca la opresión de los otros. No hay paz porque

hasta que la humanidad, el hombre, todo hombre, no respete los dere-

chos de los otros, de todos los otros, se seguirá viviendo en guerra.

No hay paz porque mientras se siga tratando deshumanizada y pre-

juiciadamente a la mujer, al anciano, al niño, al de una raza o de una

nación, las opresiones seguirán siendo legión; y donde haya o exista

opresión no puede haber paz.

La paz brota donde hay justicia, respeto, dignidad. La paz sólo se

logra desde la justicia. La humanidad gime por la paz, pero... se man-

tiene en guerra. Las familias gimen por la paz, pero viven ahogadas en

sus egoísmos. ¿Los pueblos quieren paz? Querer, querer es no querer.

¿Quiere usted la paz?, comience viviendo la justicia buscando el bien

común. Si no, angustiado, gritará por su paz y será uno más que, como

muchos otros, espera desesperadamente en la oscuridad de la noche,

del egoísmo, que amanezca, sin darse cuenta de que la ceguera de la

opresión, de la que usted es partícipe, lo inhibe y lo margina del deseo

profundo que todo ser humano tiene de vivir en paz

Septiembre, 2009.

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