LA OBESIDAD EN LOS NIÑOS

Obesa es la persona que tiene gordura en exceso. Antes eran las personas adultas las que engordaban y las causas eran varias: poca o ninguna actividad física, alimentación inadecuada, deterioro de los órganos vitales o simplemente descuido e indiferencia. Pero en la actualidad las cosas se han complicado. La obesidad se advierte en los niños pequeños y hasta en los bebés, a causa de dietas abundantes en grasas y carbohidratos. Este problema se ha duplicado en los últimos 20 años, lo cual es alarmante porque la obesidad está relacionada con varios problemas de salud como hipertensión, diabe- tes, problemas respiratorios y cardiovasculares, nivel alto de colesterol, etc. El sobrepeso está por superar al tabaco como causa de muerte, por lo menos en Estados Unidos. Además hay que sumar el impacto psicológico que sufre el adolescente cuando se siente rechazado y burlado, cuando no encuentra ropa de su talla, cuando su imagen en el espejo está lejos de agradarle y cuando no es popular entre los miembros del sexo opuesto. Esto le ocasionará una baja autoestima y depresión con el consiguiente aislamiento en actitud sedentaria en vez de involucrarse en actividades deportivas. Las causas de la obesidad son varias: a) Herencia genética, si uno o los dos padres son obesos los riesgos son mayores. b) Ambiente fa- miliar, lo que comen y cuanto comen los padres influirá en los gustos de los hijos. c) Factor cultural, hay familias en donde la comida es un rito especial y todos deben comer en exceso. d) Nivel económico, el sobrepeso se ve en todos los niveles económicos, pero depende también de la cantidad de alimentos y de dietas saludables. e) Problemas de salud, deficiencia de la tiroides, síndrome de Down, atrofia cerebral. ¿Cómo evitar que nuestros hijos sean gordos? 1) Enseñarles con nuestro ejemplo. Comamos sanamente.

2) No premiarlos con comida, dulces o postres. 3) Sustituir los dulces con frutas y verduras accesibles cuando tengan hambre. 4) Inculcarles la bondad del agua o de los jugos naturales en vez de refrescos y sodas. 5) Insistir en que practiquen cualquier deporte. 6) No prohibirles comer en absoluto, sino mostrarles los alimentos bajos en calorías. 7) No acompañar el momento de la comida con otra actividad como ver televisión o jugar en la computadora. 8) No obligarlo a hacer dieta sino convencerlo para que lo haga por su propio bien. Comer bien no es tarea sencilla: exige fuerza de voluntad, disciplina y soportar las presiones sociales (familia, amigos y publicidad), pero como padres de familia tenemos la responsabilidad de prevenir este tipo de desórdenes en la alimentación de nuestras familias. Octubre 2005.

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