¿HACEN LOS JUGUETES FELICES A LOS NIÑOS?

Actualizado: 6 dic 2021

En varias ocasiones me ha tocado llevar juguetes, ropa, zapatos y otros artículos usados a diferentes entidades de servicio social para uso de los enfermos, niños y personas marginadas. Me ha llamado poderosamente la atención que hay muchos juguetes o por lo menos buena cantidad de ellos que todavía están con el envoltorio original, es decir que nunca fueron usados por los dueños. ¿Significa este dato que hay niños que poseen tantos juguetes al mismo tiempo que no pueden jugar con todos? ¿Necesitan los niños tantos juguetes para ser felices? ¿Por qué se regalan tantos juguetes? ¿Será porque nos remuerde la conciencia por no haberles dedicado suficiente tiempo? ¿Es para que los niños no nos reclamen y los conquistemos a nuestro lado? ¿Es que nuestro trabajo nos absorbe demasiado y los hemos dejado con los abuelos? ¿Es porque no queremos que tengan menos que los demás niños? Las obligaciones de los padres con los hijos son atender sus necesidades sociales, espirituales y materiales en un grado equilibrado. En los gastos materiales no debería invertirse una cantidad exagerada. Poco a poco, sin darnos cuenta, hacemos de los niños unos consumidores déspotas y ansiosos. Siempre quieren más y más y nunca se conforman. Con tal cantidad de juguetes alimentamos el egoísmo y la avaricia de los niños. Tienen tantos que no disfrutan, no pueden jugar con tantos, no se concentran, son inestables y eso afecta su vida estudiantil produciéndoles ansiedad y desconcentración. Acaparando regalos disminuye su capacidad creativa e imaginativa. Recuerdo haber visto a mis hijos y nietos pasar horas jugando con cosas sencillas, como cajas, sillas, ollas, plasticina, pedazos de madera, lápices y crayones. Y también usaban su imaginación.

Otro aspecto de consideración son las marcas. Si no las exhiben se sienten menos en la sociedad. En todos estos casos se necesita decirles no a los niños, pase lo que pase. Al principio, un no los frustrará pero los hará fuertes para el futuro, capaces de resistir adversidades y no hacerlos blandos. La verdad es que no necesitan tantos juguetes ni vivir para las marcas. No debemos olvidar que los juguetes son una parte de la economía nacional. Las campañas están diseñadas convenientemente para motivar y vender. Los niños se vuelven locos cuando miran los anuncios televisivos y quieren todos los modelos. Está bien, los juguetes en la cantidad adecuada son permitidos y son necesarios hasta cierto punto, pero también los niños deberían centrarse en las tareas escolares, en el deporte, en la preparación religiosa, en la vida familiar... El objetivo es enseñarle a los niños a consumir con austeridad, sólo lo necesario y suficiente para vivir cómodamente. La solidaridad es otra cualidad que debe ponerse en práctica con ellos, así como prescindir y a compartir con los niños pobres... Septiembre, 2010.

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