EL PADRE AUSENTE

Celebrar el Día de la Madre es un acontecimiento de enormes dimensiones y repercusiones. Es una fiesta internacional. Todo mundo celebra y festeja a las madres. En cambio, el gran ausente es el padre. Sólo últimamente se está reconociendo en alguna medida el papel del padre en la familia. Hace falta hablar del padre, desenterrar su figura y colocarla al lado de la madre. Acabamos de celebrar el Día del Padre y volvimos a darnos cuenta que esta fiesta pasa casi inadvertida. El hombre ha sido desposeído de su paternidad y el varón es el “sexo débil” de hoy. Una de las razones más determinantes de la ausencia del padre en las familias actuales es el divorcio. Por ejemplo, en Estados Unidos más de diecisiete millones de niños viven en familias formadas con un solo padre y en el 90% de estos hogares el padre está ausente. En México, en un tercio de las familias está ausente la figura paterna y, en el resto, donde los varones sí están presentes y sus esposas trabajan, sólo la cuarta parte colabora en las labores domésticas y el cuidado de los hijos. Y qué decir de Honduras, donde el porcentaje es mucho más alto y en donde la abuela es la figura esencialmente identificada con la crianza de los hijos, porque la madre soltera sale a trabajar o se mueve a la ciudad y la abuela queda a cargo del nieto. Es imperante y muy necesario el nacimiento de un nuevo padre. Se trata de un padre que nunca más sea desterrado de su escenario natural que es el hogar, porque el hijo, sobre todo el varón, requiere de la presencia emotiva, espiritual y, por supuesto, física del padre. Hay muchos padres que están ausentes más de lo que deberían y no les falta la reunión imprevista en la oficina, que les sirve de coartada fácil para irse a tomar algo con los amigos o para huir de los problemas que se presentan en la casa. La dedicación del padre a la educación de los hijos, no sólo pasa por el comportamiento y el ejemplo apropiado como progenitor, o por la necesaria relación paterno filial, o por el compartir más o menos las responsabilidades parentales con la mujer, sino por ser, junto con su esposa, el primer y más cercano educador de su hijo. Las madres estimulan más el desarrollo verbal mientras que los padres emplean recursos como los movimientos físicos y los juegos creativos. De modo que los hijos aprenden de sus padres un modelo de comportamiento más apropiado para las actividades físicas; está comprobado, además, que los padres desarrollan más el interés del hijo por el conocimiento de las cosas. El Daddy Institute demuestra con bases científicas que: los hijos de los padres dedicados son más felices y se desarrollan mejor. Los cónyuges de padres activos pueden desarrollarse mejor en su trabajo. Los padres que combinan armoniosamente familia y trabajo son más felices y están más motivados. Este instituto es un ejemplo de cómo hoy los padres quieren acompañar y educar a sus hijos de modo activo y dedicarles lo mejor de su tiempo para mostrarles todo su amor. Marzo 2011.

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